lunes, noviembre 23, 2020

Telegrama Urgente: Mank (Sin destripes) ⭐⭐⭐⭐ y 1/2

Tras muchos meses vagando por el frikimundo, los agentes de Pinkerton Podcast @pinkertonpod vuelven a la acción.

En este caso es @Gentleman_Yo el que se adentra en las cosas de Hollywood con la nueva película de David Fincher, Mank (2020, 131 min.).

Con este telegrama marca de la casa y, por tanto, sin spoilers, seguimos a Gary Oldman, Amanda Seyfried y Ciudadano Kane por el Hollywood en blanco y negro.

Puedes seguir a Pinkerton Podcast en twitter, facebook y también en letterboxd, donde puedes ver las notas que les ponemos a las películas y series de las que vamos hablando en el podcast.

https://letterboxd.com/PinkertonPod/films/

Mank: ⭐⭐⭐⭐ y 1/2

Agradecimientos especiales al Sr. Voz (@Angelus_Oriol)

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lunes, octubre 12, 2020

De virus, debates, jueces y abogados

La rara carrera a la presidencia de los Estados Unidos de 2020

¡Qué campaña electoral más rara esta de 2020! Una campaña electoral a la altura de los tiempos que corren. 

Campaña rara porque es una campaña que involucra a Trump y el presidente no es un político al estilo tradicional. Rara porque los dos candidatos son septuagenarios y es imposible no plantearse dudas sobre su salud y longevidad. Quizá lo menos raro de todo es la agitación social-racial que ha experimentado Estados Unidos en los últimos meses, porque este tipo de incidentes se repiten con cierta periodicidad, y ese puede ser el problema, porque lo que no se resuelve se enquista y cronifica. 

En fin, campaña rara, porque Joe Biden tampoco es precisamente el candidato más ordenado posible, simplemente es el único candidato viable de los demócratas. Viable, no ante los votantes, sino ante sus propias bases porque, posiblemente, fuese el único que podrían aceptar los partidarios de Sanders, que hace cuatro años dieron la espalda a Clinton, y un candidato, algo populista pero aceptable para el resto del partido. Rara por la muerte de la juez  del Tribunal Supremo, Ruth Bader Ginsburg en plena carrera electoral. Rara, sobre todo, por el efecto del coronavirus. Y rara porque van a ser unas elecciones sin debate entre los dos candidatos. 

El no-debate

Sin embargo, alguno me dirá que el 30 de septiembre en Cleveland Joe Biden y Donald Trump mantuvieron un debate en Cleveland. Pero es que eso no fue un debate, fue un show de ruido y furia sin sentido. Aquello fue simplemente pésima televisión. Y, como, cuando escribo estas líneas Trump ha rechazado participar en el segundo debate con Biden, aduce que al ser virtual es irrelevante, repito, puede que como última de las rarezas de esta campaña electoral no hayamos asistido a algo homologable a un debate entre los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. Ese amago de debate supone un mal indicador, porque los dos candidatos no tienen ni siquiera que fingir educación y formalidad. Así de deteriorada parece la civilidad. Ese posiblemente el más grave virus que sufren muchas sociedades en occidente.

Esa desalentadora presentación, como decía, sería una rareza más dentro de un contexto inesperado en un año extraño, pero, dos días después del pseudodebate, el presidente Trump anunció que él y la Primera Dama habían dado positivo por coronavirus. El presidente en ejercicio con setenta y cuatro años y en medio de la campaña para la reelección anuncia positivo por coronavirus. ¿Ven como era inevitable plantearse la cuestión de la edad y la salud de los candidatos? Lo cierto es que tras unos días ingresado en el hospital Trump ha retomado su actividad en la Casa Blanca y parece reestablecido. 


El debate que si fue: Pence y Harris

Así que en este inusual escenario electoral a los candidatos a vicepresidente, Mike Pence y Kamala Harris, les ha tocado un doble e ingrato papel. Primero, el de ser la garantía de continuidad institucional en caso de muerte del presidente con el que podrían llegar a servir y, en segundo, mostrarse ante los estadounidenses como los adultos responsables que sus jefes no son. 


Ese papel fue el que representaron el pasado día siete de octubre. Harris y Pence lograron mantener un debate, el que Biden y Trump no pudieron. Para no repetir el jaleo, ambos políticos estuvieron profesionales y muy fríos. Durante algunas fases, lejos de confrontar, se evitaron. No fue un buen debate, pero al menos se pudo seguir sin sentir vergüenza ajena y eso fue mejoría. Se trató de un debate para asegurar a los estadounidenses que sus gerontócratas, a pesar de los muchos motivos que han dado para preocupar, van a estar tutelados y que Harris y Pence serán “los adultos en la habitación”. Más allá de eso, nada hubo para convencer a los indecisos, a estas alturas de la singular campaña de 2020, las palabras de Pence y Harris se dirigieron a reafirmar y movilizar a sus simpatizantes.

Pero sí hubo algunos temas en los que hubo forcejeo entre el vicepresidente Pence y la senadora Harris. Por supuesto, el COVID-19 y la errática actitud de Trump ante la pandemia, que ha causado 210.000 muertos en Estados Unidos y deja efectos económicos severos. La economía, en la que Trump y Pence pensaban apoyarse para ganar su reelección, ahora arroja cifras de desempleo sin precedentes y ha obligado a cerrar una de cada cinco empresas. Hablar del coronavirus afectaba especialmente al vicepresidente Pence, porque a su cargo ha estado el grupo de trabajo del ejecutivo para seguimiento y control del “virus chino”, como gusta decir Trump.

La relación con China, la viabilidad del sistema de salud implantado bajo Obama y su posible sustitución por un “Trumpcare” y las tensiones raciales también se trataron sin sorpresa. Nadie se saltó el guion. 

El Tribunal Supremo

Uno de los puntos más interesantes del debate Pence – Harris y, en general, de todo este proceso electoral y que puede tener más impacto a largo plazo es el de la nominación de la juez Amy Coney Barrett para ocupar el puesto dejado por Ruth Bader Ginsburg en el Tribunal Supremo. Sin detenerme en las consideraciones sobre el procedimiento, pero que muestran la enconada división política, hay que decir que Trump puede pasar a al historia como uno de los presidentes más efectivos a la hora de confirmar jueces para el Supremo. Ya ha logrado sentar a dos, los jueces Gorsuch y Kavannaugh, en la más alta instancia del poder judicial, y puede situar a Barrett. Esos tres nombramientos crearían una mayoría clara de los conservadores en el Tribunal. Y, los presidentes cambian, senadores y congresistas se enfrentan a reelecciones periódicas, pero los nombramientos para el Supremo son vitalicios. Y esa institución es la encargada por revisar las leyes, comprobar su constitucionalidad y, de hecho, ejercer de contrapeso a los poderes ejecutivo y legislativo. Aunque el día 4 de noviembre Trump fuese derrotado, una legislatura le habría bastado para dejar un legado muy relevante a través de los nombramientos judiciales. 



¿Hay más sorpresas?

Tras lo que ocurrió hace cuatro años entre Clinton y Trump, ni siquiera en un año normal, me atrevería a decir que el candidato con ventaja en las encuestas, en este momento Biden, ganará. Ahora, si quisiera predecir algo más incierto en la resolución de estas elecciones, ahora plantearía la posibilidad de que el perdedor no aceptase el resultado de las urnas, alegando que no ha sido justo, que el coronavirus ha perturbado las votaciones y de los recuentos de votos. Podría decirlo, pero no sería original. Desde la campaña de Trump ya se ha dejado caer esa idea, haciendo flotar la posibilidad de impugnación del resultado. Y eso sí que sería en escenario definitivo de la incertidumbre, una versión más intensa y desconcertante de las elecciones del año 2000, Bush vs Gore y el reconteo de votos en Florida. El resultado de las elecciones sujetas a pleitos de abogados. No es más aterrador que lo que llevamos vivido en 2020, pero sería una mala guinda para concluir la campaña más rara celebrada en el año más raro. Por ahora. 


Este texto fue publicado por el diario El Espectador el 12 de octubre de 2020 con el mismo título 


jueves, agosto 27, 2020

Telegrama Urgente: Tenet (Sin destripes)

Christopher Nolan merece un trato especial, por lo que con su nueva película, Tenet (2020), llega el Telegramargeddon.

Pinza temporal alrededor de Tenet en el que los agentes Clara @ANiffler, Javi @Javi_niffler, Lucía @LuciaVSS, Mai @mai_rollan, Leo Galleguilos @simplectomorfo y @Gentleman_Yo dan vueltas, van y vienen en formato IMAX.

Volvemos a los cines, pero con prudencia, mascarilla y distancia de seguridad. Vuelven los telegramas.

Agradecimientos especiales al Sr. Voz (@Angelus_Oriol)

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miércoles, agosto 26, 2020

Leyendo a Scorsese: ¿la era de las películas correctas?

 “Como todos sabemos, en los últimos veinte años la industria del cine ha cambiado en todos sus frentes. Sin embargo, el cambio más siniestro ha sucedido de manera sigilosa y en la oscuridad de la noche: la eliminación gradual pero constante del riesgo. Muchas películas actuales son productos perfectos fabricados para el consumo inmediato. Muchas de ellas están realizadas por equipos de personas talentosas. Aun así, les falta algo esencial: la visión unificadora de un artista individual. Por supuesto, un artista individual es el factor más riesgoso de todos.” Martin Scorsese: “A qué me refiero con que las películas de Marvel no son cine”, comentario publicado en The New York Times el 11 de noviembre de 2019 


Scorsese habló y la polémica estalló. Las redes sociales ardieron, según reza el tópico. Tanto jaleo se montó que aficionados y profesionales se sintieron obligados a decir algo, a favor o en contra de lo que había dicho Scorsese. El propio director se sintió en la necesidad de aclarar lo que había querido decir con una columna de las que salen las palabras que anteceden estas líneas, en el The New York Times. La palabra escrita, más reposada y atenta, efectivamente ilumina y abre la reflexión sobre el tipo de cine que está por venir. Un debate mucho más sugerente y serio que el que se movía por el titular “Las películas de Marvel no son cine”.

En su columna, Scorsese esboza la evolución en la producción de películas y advierte, alarmado, que hay un tipo de películas que lo tienen más difícil para alcanzar la exhibición en salas. Esas películas son las autorales, que no son necesariamente cine de vocación minoritaria, sino las películas marcadas por la personalidad de su creador, un artista que quiere expresar algo y establecer una determinada visión de lo que cuenta. Normalmente ese creador suele ser el director, pero no siempre tiene que ser así. Hay proyectos que responden al interés de una actriz o de un actor por un determinado personaje, otros que son totalmente movidos por un productor y otros en los que la personalidad del guionista se sitúa por encima de los demás y es la predominante. 


Lo que está en riesgo, según Scorsese, son las películas personales, esas en las que, independientemente de las tramas o historias que cuenten, las principales decisiones creativas las toma un autor movido por razones artísticas y no un grupo de personas atentas a motivaciones financieras. Para Scorsese en eso radica la diferencia entre el cine realizado como expresión artística y las películas como entretenimiento, entre las que estarían las de Marvel. 

Revisando en IMDb o cualquier página web similar se aprecia de una manera práctica lo que afirma el director de The Irishman. En los créditos de las películas hay cada vez más personas identificadas como productores. Productores de distintos tipos, asociados, ejecutivos, asistentes, productores a secas. En una película como Lawrence de Arabia cuenta con dos productores, en Black Panther aparecen acreditados nueve. Y esto no es exclusivo de Marvel, la primera película de Star Wars, junto al director y creador George Lucas, tiene dos productores adicionales. En el episodio nueve de la saga galáctica, ese muy flojo Ascenso de Skywalker, hay siete, entres los que se incluye el director, J. J. Abrams. Cada vez más, las principales decisiones para hacer una película se toman por comité.

La miríada de productores que pulula por oficinas y sets de rodaje se encargan de vigilar que estas películas de alto presupuesto y mucho merchandising asociado sean rentables. Y lo hacen con análisis estadísticos y demográficos, pruebas de pantalla, proyecciones limitadas, trabajo con grupos focales, seguimiento de tendencias en redes sociales ,etc. Los resultados de su trabajo determinan cambios en el guion, inclusión o eliminación de subtramas, chistes o personajes para llegar a segmentos específicos, re-rodaje de escenas, cambios que, en definitiva, alteran la historia, los personajes y los mensajes de la película. 


Y, que conste, no es todo negativo en esta forma de trabajar. En algunos casos, arregla errores, reduce las posibilidades de grandes descalabros financieros y logra producir muchas películas que están bien o que son suficientemente buenas; no extraordinarias, pero que no defraudan. Entretenidas, correctas, impersonales y efímeras. Productos con impresionantes logros técnicos, que a nadie ofenden, pero que no transmiten una visión singular (y, por tanto, que no son arte). 

En ese contexto en el que la gran parte de las salas de los cines proyectan franquicias, cuando irrumpe una película de un autor individual reconocible, destacan mucho, como rarezas que atraen a los aficionados al cine con una voz especial y que se queda con el espectador. Y es que, gusten o no, no es fácil olvidar una cinta de Winding Refn o de Lanthimos.   

¿Cómo se puede sobrevivir en ese ambiente profesional? Algunos cineastas están buscando repuestas para seguir sacando películas que no estén ahogadas por las exigencias/sugerencias de los productores. Steven Spielberg y Clint Eastwood han renunciado a grandes presupuestos y se han movido a películas de tipo medio que dan prestigio a los estudios y no suponen un riesgo para las cuentas de resultados. Muchos jóvenes directores se han movido a géneros baratos, por ejemplo el terror, que se rentabilizan con facilidad y a productoras como Blumhouse o A24 en las que las presiones no parecen abrumadoras. Mientras las películas de acción o de aventuras casi han desaparecido, el cine de terror se ha convertido en un refugio para el renacido Shyamalan y para tipos como Ari Aster, Robert Eggers, etc. a los que se hace muy difícil encajar en sistema de producción de Disney, Warner y similares.  


Cuando leemos a Scorsese, al igual que cuando vemos sus películas, es imposible no encontrar una voz personal, la de un autor que interpreta el mundo de una manera, como no puede ser de otro modo, personal, individual, singular. Y eso parece que a algunos les ofende. Y que sus palabras ofendan demuestra que, en realidad, Scorsese tiene razón y, a pesar de los malentendidos con sus declaraciones, vivimos en un tiempo de muchas películas entretenidas, correctas, pero cada vez menos películas singulares. ¿Ese es el futuro o aún hay espacio para las películas personales, de autor? Esa es la cuestión


Publicado en Cronocine el 4 de junio de 2020, con el mismo título (Aquí el enlace: https://www.cronocine.com/featured/leyendo-a-scorsese-la-era-de-las-peliculas-correctas/)


martes, agosto 25, 2020

Monsergas recomendadas (25/08/2020)


Como me ha pasado un tiempo desde la primera entrega de estas recomendaciones hay bastante que leer. En las lecturas recomendadas de hoy destacan las entrevistas. Echadles un ojo, que dan juego. 

  • Casi hilada a la entrevista de Ovejero, este texto de Aurora Nacarino-Brabo en Letras Libres, en el que habla de "Cierta izquierda" (13/08/2020). El problema es que la izquierda de Ovejero y Nacarino-Brabo no es la políticamente existente. 
  • Otra entrevista, esta vez a Andrés Trapiello, de nuevo en El Liberal.cat. El escritor está por la tercera España, pero ¿le puede el deseo o de verdad es una opción?: «La tercera España es más necesaria que nunca» (12/08/2020)
  • Algo de nostalgia por persona interpuesta. Jorge San Miguel y los límites. Siempre los hay. Siempre los descubrimos cuando nos tropezamos con ellos, aunque estuviésemos advertidos. "El racionalismo en política" (11/08/2020) en The Objective
  • La columna de Max Boot para The Washington Post del pasado 12/08/2020, titulada "Republicans are becoming the QAnon Party". Sin estar del todo de acuerdo con él, si lo estoy con la tesis principal: el partido Republicano, actualmente, está cautivo, bajo delirios, alucinaciones y conspiranoias. Ahora, que el Partido Demócrata tenga bajo control a sus propios sectores radicales está por ver. La herencia de Sanders y Warren tenderá a sentirse cada vez más en los próximos años con la irrupción de más perfiles a lo Alexandria Ocasio-Cortez. Curiosamente, no parece haber herederos de Obama. Supongo que llegarán. Espero. Deseo.

Con esta tanda de Monsergas recomendadas a vuestra disposición, creo que en el futuro habrá que dar espacio también a algunas pamplinas seleccionadas. Intentaré ir alternando pamplinas y monsergas y que no pase mucho tiempo entre unas y otras. 

La ruta del rey emérito hacia los Emiratos Árabes y las interrogantes de su caso

En el enlace se puede leer mi pequeño intento de aclaración de la situación actual del Rey Emérito, Juan Carlos I, publicado por El Diario de Venezuela el pasado 18 de agosto de 2020. 

Un viaje a ninguna parte de D. Juan Carlos, porque el que hizo mucho bien, se ha empeñado en emborronar su historia y en complicarle la vida a su hijo y a la institución monárquica.

La ruta del rey emérito hacia los Emiratos Árabes y las interrogantes de su caso


jueves, agosto 20, 2020

Biden vs Trump, una envejecida carrera a la Casa Blanca*

¿Se puede decir ya que las elecciones estadounidenses han empezado? En otra coyuntura, ya llevaríamos un año siguiendo las noticias y encuestas para las elecciones a la Casa Blanca, pero 2020 no está siendo cualquier año. Pero con las elecciones del 3 de noviembre cada vez más cerca y en la víspera de las convenciones nacionales de demócratas (en los días 17-20 en Milwaukee) y republicanos (Charlotte, 24-27) es el momento de atender a la contienda entre Biden y Trump. 

Las convenciones esta vez no van a ser eventos concurridos, como no puede ser de otro modo por el riesgo que supone el COVID, y deberán cumplir con el trámite de hacer oficiales las candidaturas de Biden y Trump y, a la vez, intentar atraer y movilizar a los ciudadanos en esta campaña electoral tan rara. 

Convenciones ¿para qué? 
Si ya se conocen los candidatos de republicanos y demócratas ¿cuál es el sentido de las respectivas convenciones? Es cierto que ni en Milwaukee ni en Charlotte todo llega decidido, pero eso no exime de la formalidad. Hay que confirmar oficialmente a los candidatos de los respectivos partidos. Cuando, como es el caso, no hay discusión, la convención es la representación de la unidad y funciona como un gran evento de campaña. Las convenciones han evolucionado con el tiempo y gracias a los avances en los medios de comunicación y transporte. Durante el siglo XIX, replicando la naturaleza federal de los Estados Unidos, las convenciones nacionales de los partidos sirvieron para vincular a los grandes jefes nacionales de cada partido con los intereses de los Estados y territorios. Los delegados que acudían por cada circunscripción ofrecían su apoyo al candidato que mejor atendiese a los intereses de locales y de las elites del propio partido. La convenciones del siglo XIX eran propicios para compromisos y acuerdos en habitaciones cerradas. 

El siglo XX fue haciendo más participativas y representativas las convenciones. Los delegados tenían menos espacio para negociar y cada vez estaban más atados a los resultados de las primarias de cada Estado (las primarias fueron consolidándose poco a poco durante el siglo XX). Aún así, las turbulencia social y política que Estados Unidos vivió en las décadas de 1960 y 1970 se sintió, por ejemplo, en la convención en la que los demócratas debatían entre Kennedy y Johnson en Los Ángeles en 1960 o en la republicana de Kansas City de 1976, en al que Reagan desafío al presidente Ford. La tensión entre las bases, más activas y comprometidas ideológicamente, y las elites de los partidos marcó esos años. 

Las convenciones competidas resultaban en un gran espectáculo televisivo, que podían impulsar a los candidatos dándoles acceso al salón de los votantes durante varias noches consecutivas, aunque también podían erosionar la posible confianza en un candidato que encontraba gran oposición incluso en su propias filas. 

Esa lección, que las divisiones se pagan caro en las urnas, introdujo la última transformación de las convenciones, que en el final del siglo XX y en lo que llevamos de siglo XXI se han convertido en espectáculos mediáticos para el consumo televisivo y de internet. En las pantallas hay que mostrar unidad y sonrisas, tras el largo ciclo de caucus, primarias y debates de los meses previos. Las convenciones son, en estos años, política show. Los delegados han perdido importancia y la han ganado los invitados. 



Los comités organizadores se dedican ahora a buscar rostros con los que los votantes se sientan más identificados. Así, al estrado de los grandes centros de convenciones han ido subiendo líderes sociales, activistas (que anticipan los temas de campaña), famosos (actores, cantantes, etc. que hacen donaciones de carisma a candidatos poco empáticos), cargos electos del partido (que ingresan a la política nacional con sus discursos en las convenciones y empiezan a construir reputaciones y famas que albergan futuras aspiraciones), las familias de los candidatos y por supuesto, los aspirantes a vicepresidente y presidente. La palabra clave es endorsement. O sea, apoyo. Muchas sonrisas y palmadas en la espalda. Coreografiadas poses y ensayados discursos. Se trata de sumar todo el impulso posible de tres días de máxima exposición televisiva y salir de la convención subiendo en las encuestas. 

Y es importante que todo esto, por superficial que parezca, salga bien. A John McCain el huracán Gustav le quitó minutos en los noticieros de 2008 y, con ellos, la última oportunidad de recortar la distancia con Obama. La campaña de Hillary Clinton salió malparada por el rechazo que los seguidores de Bernie Sanders y el ala izquierda de su partido le demostraron durante la convención nacional demócrata hace cuatro años. Los republicanos cada vez tienen más dificultades para encontrar celebridades y artistas que manifiesten su simpatía por sus causas. Aunque hace cuatro años encontraron su respuesta a ese problema: su candidato era el famoso, la celebridad salida de los realities de televisión. Y fue suficiente. 

2020: Trump contra todos 
El COVID manda y las dos convenciones nacionales van a tener que reinventarse. Si hasta ahora parte del mensaje de unidad se plasmaba en la multitud aplaudiendo al candidato, esta vez no habrá multitudes. Habrá discursos. Habrá rostros familiares o que se harán familiares en el futuro, pero más que nunca las convenciones van a ser virtuales. La respuesta en internet y redes sociales servirá para medir al electorado y su reacción a cada mensaje y frase. Por supuesto, es predecible el uso sistemático de bots para repetir y propagar apoyo y crítica. La perspectiva de eco y vacío no es del gusto del presidente Trump, que llegó a solicitar que, a pesar del COVID, se permitiese una afluencia masiva, opción rechazada por las autoridades locales, y también tanteó la posibilidad de no ir a Charlotte e intervenir vía teleconferencia, opción desestimada por el Comité Nacional Republicano que organiza el evento. Un ejemplo de promoción del teletrabajo, supongo. Como hace cuatro años, Trump llega por debajo en las encuestas. Hace cuatro años acabó ganado la presidencia. Puede volver a pasar. Porque a pesar de todo, parece que -casi- nada hace mella en él. Ha superado el juicio político al que se le sometió. Una Casa Blanca de funcionamiento disfuncional y errático que progresa a base de tuits y peleas, pero que tienen un gran enemigo: la pandemia global. 



La lenta reacción del presidente, minusvalorando su impacto, el rechazo al uso de mascarillas y a otras medidas de precaución pesan. Además, el COVID ha impactado en aquello que Trump exhibía más orgulloso: la economía y la creación de empleo. Sin crecimiento económico, Trump se ve en la necesidad de volver a ofrecer su producto favorito: su propia personalidad. Lejos de haberse moderado por el ejercicio de las responsabilidades de la presidencia sigue siendo fuego y furia. ¿Se han cansado los electores de las rabietas y peleas tuiteras de Trump? Quién sabe. Trump y Pence insistirán en el mensaje defensivo de que ellos, con mano dura, frenarán a los que quieren destruir Estados Unidos, que es una categoría en la que les caben inmigrantes, China, manifestantes, pacíficos y violentos, terroristas y, por supuesto, los demócratas, claro. También dirán que, cuando pase el COVID los republicanos son más capaces de liderar la recuperación y reestablecer el crecimiento otra vez. Además, habrá que ver si Trump vuelve a demostrar desconfianza en el voto electrónico, si insiste en la conveniencia de retrasar las votaciones y si estaría dispuesto a reconocer una eventual derrota. 

2020: Biden en su laberinto 
2020 empezaba con los demócratas llenos de dudas. El impeachment que habían promovido en el Congreso les perjudicaba y sólo servía para mantener movilizados y activos a los seguidores de Trump. No tenían un candidato claro y Bernie Sanders, que acababa de sufrir un infarto, no parecía dispuesto a reconocer su posible derrota. Como si no hubiesen aprendido nada de hace cuatro años. 

Pero los meses han pasado y la coyuntura parece haberse alineado para darles ventaja, aún con las dudas. Joe Biden es el candidato menos malo que han encontrado que puede contentar, de momento, a la izquierda y el centro del partido. Su buena labor como vicepresidente con Obama compensa su probada habilidad para hacer declaraciones fuera de lugar cuando tiene un micrófono ante sí. 



Su elección para vicepresidente ha sido Kamala Harris, hija de inmigrantes, mujer, afro y senadora por California. En medio de las tensiones raciales tras la muerte de George Floyd y las protestas subsiguientes su figura es un gesto para convocar a todas los grupos demográficos posibles a sentirse integrados en su campaña. Si Harris logra ser ese imán que los demócratas esperan, es posible que ya tengan candidata para la presidencia en cuatro años. Pase lo que pase este noviembre. 

La presidencia de Estados Unidos se va a decidir en poco tiempo, por lo que los debates electorales parecen más importantes que nunca. La elección está entre dos hombres blancos de más de setenta años. Los candidatos a vicepresidente nunca parecieron tan importantes.

*Publicado (con título “Que comience (¿continúe?) el “show” electoral en EE. UU.”) en El Espectador el 16 de agosto de 2020  


viernes, julio 31, 2020

Y Abascal también aplaudió a Sánchez

La crónica parlamentaria debe tener alguna magia especial, sin duda emanada del masoquismo, porque ver sesiones congresuales como la de anteayer causa angustia. Ese tormento supongo que es lo que nutre la mítica que rodea a la figura del cronista parlamentario. Periodistas que forman parte de la liturgia de la Cámara y que asisten a todas las peroratas que nos atizan desde el estrado o desde el escaño. Tal vez me equivoco y resulta que la sede parlamentaria emite una vibración especial que sólo se percibe allí y que dota de belleza imperceptible a ladrillos tan gordos como fue la sesión de este 29 de julio de 2020. Siete horas sin anestesia.  

Una sesión que, en medio de los rebrotes del COVID-19, con varios gobiernos europeos tomando medias que complican los viajes a España y con una sucesión de aterradoras noticias económicas, podría haber tenido alguna utilidad y beneficio, pero ¿alguien va al congreso a tomar medidas de apoyo al sector turístico o a diseñar medidas para situaciones de contingencia, pudiendo aplaudir? 

Porque la sesión, convocada por el presidente Sánchez para explicar el Acuerdo europeo para la recuperación del pasado 20 de julio, en realidad sólo debía servir para lucir bien en la foto de fin de curso. Así que, incumpliendo las recomendaciones para una -nueva- propagación del COVID-19, todos los miembros de la bancada socialista acudieron a la llamada. Con mascarilla, pero bien apretaditos que la asistencia era obligatoria, y en pie, a aplaudir. Ovación al presidente y ejemplo para todos los fans del botellón. El día después de haberse anunciado el peor dato de destrucción de empleo en la historia de este país se reproducía en el Hemiciclo la misma escena vivida unos días en el consejo de ministros. Aplauso espontáneo y casual, por supuesto. 

        Foto de Abc.es

Y una vez tenida la foto o el video, tuvo lugar la habitual y consabida sucesión de discursos. Discursos que, dato arriba, detalle abajo, repitieron lo mismo que ya hemos oído en las sesiones del Estado de Alarma. Largos, porque hablar corto y claro no se estila, y aburridos, aunque con alguna frase más ingeniosa, óptima para twitter y momento telediario, y, como siempre, con algún momento de vergüenza ajena. Lo dicho, lo de siempre. O casi.

Como fuerza que juega a la contra de todo, de nuevo VOX se salió del marco y Santiago Abascal también se sumó, a su manera, al aplauso del sanchismo. Su aportación fue un cliffhanger para la temporada que viene, anunciando que en Septiembre-Octubre VOX promoverá una moción de censura. Dicho así de repente y sin haber consultado con nadie.

     Foto de 
Confilegal

Como intuyo que la aritmética básica no es ajena a VOX, saben que no hay suma humana que saque adelante esa iniciativa y, de hecho, no sería de extrañar que VOX sea el único partido que vote a favor. Ciudadanos y el PP ya han marcado distancias. Pero es que, si Sánchez y Redondo, querían la foto de la bancada oficialista aplaudiendo, Abascal y los suyos quieren la foto de su soledad, para poder decir: "somos el único y verdadero partido de la oposición”. El posible caos de la vuelta al curso y del desplome económico al fondo y VOX intentando capitalizar descontento social con la moción de censura. Y si cuela, cuela.

El inesperado gesto es un gran regalo para el presidente Sánchez. Cuando la crisis apriete más y las medidas impopulares vayan llegando a la mesa del gabinete, que lo harán, le facilitará recordarles a sus socios de gobierno y a los díscolos apoyos de la moción de censura, que la alternativa es o Sánchez o la ultraderecha, reactivando la retórica que tan efectiva es electoralmente. 

El giro de guion voxista supone un problema para Pablo Casado y, quizá, más a largo plazo enfrenta a Ciudadanos ante su drama. Dejaré lo de Ciudadanos para un futuro comentario en este blog y apuntaré brevemente lo que esto puede suponer para el PP. 

    Foto de Europapress

Si Casado apoyase la moción de censura, reactivaría el relato de radicalización y del PP como ultraderecha. Seguro que se oirían voces de descontento en el propio partido, "hemos perdido la moderación; somos antipáticos". Al mismo tiempo, si le da la espalda, le deja a Abascal un nicho electoral exclusivo. El de esos votantes que entenderán que el PP estará dando la espalda a la batalla, por ser sumiso y cómodo ante la izquierda, que estaría renunciando a representarlos. 

Y eso será bueno para VOX. Porque a diferencia de Podemos y Ciudadanos que intentaron sobrepasar a los partidos tradicionales, y fracasaron, para Abascal triunfar es diferenciarse definitivamente del PP y consolidar un espacio electoral que los populares no puedan -o les cueste mucho- reabsorber; crear un nicho electoral exclusivo.

Así, mientras unos aplaudían y otros anunciaban la moción de censura, legislar se legisló poco. Los planes para el regreso de las escuelas, las medidas para cortar los rebrotes actuales y las disposiciones para estar preparados para la posible segunda ola de la pandemia quedaron al cargo del comité de expertos. Sí, ese que no existe

MBL

martes, julio 28, 2020

Monsergas recomendadas (28/07/2020)

Aunque de momento no creo que esto lo vea nadie, inauguro hoy una nueva sección. Cada semana -empezaremos así y ya veremos más adelante si esto da para más- colgaré una selección de artículos, columnas de opinión, entrevistas, charlas, vídeos, audios que haya encontrado especialmente interesantes en los días previos. En algunos casos serán cuestiones de actualidad, pero no necesariamente. Y los temas serán variados.


 
Así que vamos por la primera: 

- Daniel Gascón (27/07/2020), Todos los escraches son iguales, en el Periódico de Aragón 

- Pedro J. Ramírez (12/07/2020), Toda la verdad sobre Juan Carlos, en El Español

- David Mejía (19/07/2020), Potsdam, en The Objective

- María Zuil y Jesús Escudero (20/07/2020), Llega la primera ola de cierres en Madrid, en El Confidencial


- Ramón González Férriz (21/07/2020), Cómo el leninismo sigue explicando la política actual, en El Confidencial (contenido bajo suscripción)

- Arsen Ostrovsky (23/07/2020), Xinjiang shows we haven't learnt a thing from Auschwitz, en Newsweek 

Valga por hoy; espero que sean de vuestro interés y provecho.

MBL


viernes, junio 19, 2020

Back to back

Hace apenas 7 años escribía que se acercaba el momento de ponerle fin al blog. Y, bueno, no cerró, pero tampoco lo volví a actualizar. Me olvidé de él y se quedó aquí en el limbo de las cosas que ni sí, pero tampoco.

Pues llega la buena nueva y es que el blog vuelve. Cambiado. Mucho. Pero la intención es volver a traerlo a la vida (y si eso ya gritaré dentro de poco lo de "¡está vivo, está vivo!").

Y digo que esto vuelve cambiado porque será como un sitio nuevo. Cambio de nombre del blog, que ya está, y con él hay cambio de URL. Cambiará el aspecto del blog. Habrá una ampliación de los temas sobre los que escribiré, por eso el cambio del nombre, claro. Mantendré la cosa de política y relaciones internacionales, con algunos ajustes de enfoque, pero sobre todo haré una ampliación hacia temas culturales (de los que algo ya se atisbaba hace tanto tiempo). En esa actualización de contenidos iré incorporando colaboraciones y textos que he publicado en otras partes durante todos estos años. 
Y, claro, en todo esto, hoy asistimos a la muerte de Dick Turpin y la firma cambia a @mbenlaz, que por tal usuario me encuentran en twitter, si alguien quiere buscarme. Porque si alguna vez tuvo sentido el alias, ya no. Lo que se dice, se firma. Aunque hoy mantendré el DT final, que fue la firma propia de esta casa en sus orígenes.

De momento, estamos haciendo lo que decía el señor del video.


Supongo que, acorde a lo dicho hasta ahora tiene sentido que haga cambios en el perfil vinculado a este blog. Y, en definitiva, viene una actualización completa, porque todo ha cambiado.

Por cierto, una pregunta: ¿alguien sigue leyendo blogs? Es para un amigo. Uno que firma como @mbenlaz.

DT

martes, mayo 19, 2020

Telegrama Urgente: The Last Dance (Jason Hehir, 2020)

En @PinkertonPod admiramos las obras de arte y obras de arte, elegantes y espectaculares, eran los tiros en suspensión de Michael Jordan con el número 23 en su camiseta de los Chicago Bulls.

La serie documental The Last Dance (Jason Hehir, 2020) ofrece la ocasión de volver a ver algunas de las mejores jugadas del legendario baloncestista así como conocer aspectos de su trayectoria profesional, en especial del último año en los Bulls, pero sobre todo, de la complicada personalidad de un individuo tan competitivo, obsesivo y exitoso como Michael Jordan.

Deporte sin necesidad de hacer running provisto por @Gentleman_Yo.

En este programa se incluye la narración de Andrés Montes y Antoni Daimiel de los últimos segundos del sexto partido de las finales de la NBA de 1998 entre los Chicago Bulls y los Utah Jazz.

Agradecimientos especiales al Sr. Voz (@Angelus_Oriol)

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#TelegramaPinkerton

domingo, mayo 17, 2020

T2E5: Lo mejor de 2019 #8 (Puñales por la Espalda, Rian Johnson, 2019)

La octava de las favoritas de la audiencia en las votaciones de #LoMejorDe2019 es un misterio. Leo Galleguillos (@simplectomorfo) y @Gentleman_Yo (encerrado en una caja y así se le oye) recurren a Vicky Agüera (@NikelodeonV) y Juan José Ramírez Mascaró (@ramirezmascaro) para adentrarse en una casa en la que Rian Johnson, Daniel Craig, Ana de Armas, Chris Evans, Christopher Plummer y un largo etcétera esperan con los puñales desenvainados.

Un caso de los que nos gustan: whodoneit y misterio de puerta cerrada Agatha Christie style, pasado por el estilo investigador de Colombo, regado de mucho metalenguaje.

Cuarto de los monográficos de @PinkertonPod dedicados a las películas favoritas de 2019.

Hoy la Sala de Interrogatorio de Pinkerton Podcast viaja a nuestra sucursal en Erebor, dirigida por un enano de luengas barbas, Antonio Moreno (@Towaroff), que revela todos sus oscuros, porque en el interior de las montañas hay poca luz, secretos...

Agradecimientos especiales a @PikeWaltz, autor de todas las imágenes de estos especiales.

En este episodio suenan los temas musicales Detective Story (Golden Antelope), The Antagonist (Christoph Burghardt) y El Patio (Orquesta Arrecife).

Escucha. Comenta. Comparte. Da "like/me gusta". Suscríbete.

#Favoritos2019

Animamos a todos a ver la película de Juan José Ramírez Mascaró, Gritos en el pasillo (2006):

https://www.imdb.com/title/tt0882987/?ref_=nv_sr_srsg_0

Vicky @NikelodeonV también ha participado en el debate FilmAffinity vs Letterboxd, que organizó Cinéfagos Podcast y que podéis escuchar aquí:

https://www.ivoox.com/debate-filmaffinity-vs-letterboxd-audios-mp3_rf_49529427_1.html

@simplectomorfo dirige el podcast Ahogados en el Maelstrom @MaelstromMetal, para amigos del metal y que puedes escuchar aquí:

https://www.ivoox.com/podcast-ahogados-maelstrom_sq_f1655795_1.html 

martes, mayo 12, 2020

T2E4: Lo mejor de 2019 #9 (Dolor y Gloria, Pedro Almodóvar, 2019)

La depresión, dolor físico y emocional, y recuerdos acompañan a Salvador Mallo... y nada de eso es efecto secundario de escuchar @PinkertonPod.

Pedro Almodóvar y Antonio Banderas llegan a nuestro Top 10 con Dolor y Gloria (108 min.) y para charlar de creatividad, drogas, dolor, gloria y autoficción reunimos a @miguelontheroad, del Podcast Futurosofía, "Alias Jorge" (@PJJeffries_), confidente del programa de Protección de testigos, y los incombustibles Leo Galleguillos (@simplectomorfo) y @Gentleman_Yo.

Tercero de los monográficos de @PinkertonPod dedicados a las películas favoritas de 2019.

Tras la charla se queda en la Sala de Interrogatorio "Alias Jorge", ¿que nos podrá decir este confidente de Pinkerton Podcast?

Agradecimientos especiales a @PikeWaltz, autor de todas las imágenes de estos especiales.

En este episodio suenan los temas musicales Detective Story (Golden Antelope), The Antagonist (Christoph Burghardt) y Reminiscences (Esther García).

Escucha. Comenta. Comparte. Da "like/me gusta". Suscríbete.

#Favoritos2019

@miguelontheroad dirige el podcast Futurosofía, dedicado a la filosofía y la ciencia ficción:

https://www.ivoox.com/podcast-futurosofia-filosofia-ciencia-ficcion_sq_f1614734_1.html

@simplectomorfo dirige el podcast Ahogados en el Maelstrom @MaelstromMetal, para amigos del metal y que puedes escuchar aquí:

https://www.ivoox.com/podcast-ahogados-maelstrom_sq_f1655795_1.html

viernes, mayo 08, 2020

T2E3: Lo mejor de 2019 #10 (Rocketman, Dexter Fletcher, 2019)

La personalidad excesiva y las adicciones de Elton John requieren de un equipo con mucho swing, por eso Leo Galleguillos (@simplectomorfo) y @Gentleman_Yo traen a este programa de #LoMejorde2019 de @PinkertonPod a Esther, @RugidoImpala, Clara @ANiffler y Javi @Javi_niffler, porque hablamos de Rocketman (Dexter Fletcher, 2019, 121 min.).

Segundo de los monográficos de @PinkertonPod dedicados a las películas favoritas de 2019.

Además pasa por Sala de Interrogatorio al mastodonte @ultimafilablog.

Agradecimientos especiales a @PikeWaltz, autor de todas las imágenes de estos especiales.

En este episodio suenan los temas musicales Detective Story (Golden Antelope), The Antagonist (Christoph Burghardt) y Sasa Ni Sasa (Paolo Pavan).

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#Favoritos2019

Para escuchar El Rugido de Mi Impala seguid el enlace:

https://www.ivoox.com/podcast-rugido-mi-impala_sq_f1450351_1.html

@simplectomorfo dirige el podcast Ahogados en el Maelstrom @MaelstromMetal, para amigos del metal:

https://www.ivoox.com/podcast-ahogados-maelstrom_sq_f1655795_1.html

Para leer el blog Última Fila Centrado pinchad el enlace: http://ultimafilacentradoblog.blogspot.com/

A Javi y Clara los pudisteis escuchar en nuestro programa Star Wars. Íntimo y Personal (May The 4th Be With You): https://www.ivoox.com/iniciativa-skywalker-star-wars-intimo-personal-may-audios-mp3_rf_49567567_1.html

Y Esther repite en un Top 10, porque el año pasado ya nos acompaño en lo Mejor de 2018, cuando vino a hablar de Vengadores: Infinity War:

(aquí puedes escuchar el episodio en el que hablamos de la película, junto con otras películas del top del año pasado,

https://www.ivoox.com/t1e9-lomejorde2018-vol-3-final-four-audios-mp3_rf_34625489_1.html)

(y aquí está solo el audio de Infinity War, https://www.ivoox.com/en-cuenta-atras-1-avengers-infinity-war-audios-mp3_rf_46109357_1.html)

martes, mayo 05, 2020

Telegrama: Dirk Gently (Sin destripes) #EnCasa

En @PinkertonPod somos muy de copiar lo que hace la competencia, así que hoy nos fijamos en la serie de Netflix, Dirk Gently: Agencia de investigaciones holísticas (2016-2017).

Esta es una misión para la agente Mai, @mai_rollan desde Hobbitón del Norte, porque en la serie esta involucrado el más conocido de los hobbits de la Comarca: Elijah Wood. Serie de dos temporadas que pondrán a prueba la capacidad de sorpresa del espectador.

Por cierto, ¿conocéis ya Arrival Podcast? Pues quizá deberíais asomaros por aquí: https://www.ivoox.com/podcast-arrival-podcast_sq_f1878131_1.html

Agradecimientos especiales al Sr. Voz (@Angelus_Oriol)

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#TelegramaPinkerton

sábado, mayo 02, 2020

T2E2: Lo Mejor de 2019 #11 (Midsommar, Ari Aster, 2019)

Regina Matarí (@reginamatari), Leo Galleguillos (@simplectomorfo), @Gentleman_Yo y Tom Bombur (@TomasRodero1) de La Muerte Tenía Un Podcast (@LMTPodcast) han sido invitados por los simpáticos miembros de la comunidad Harga para participar en sus rituales y fiestas ¿nos acompañáis?

Este programa está dedicado a Vicky Von Cacahuete, la mayor fan conocida de la película de la que hablamos en el programa de hoy, Midsommar (Ari Aster, 2019, 145 min.)

El primero de los monográficos de @PinkertonPod dedicados a las películas favoritas de 2019, de acuerdo a la encuesta realizada entre audiencia y amigos de este podcast en enero de este año, es un extra, porque comentamos la película que casi entró en el #Top10, la número 11.

Además pasa por Sala de Interrogatorio MataHari aka Regina Matarí.

Agradecimientos especiales a @PikeWaltz, autor de todas las imágenes de estos especiales.

En este episodio suenan los temas musicales Detective Story (Golden Antelope) y The Antagonist (Christoph Burghardt) y un cover de la canción Cannonball de Supertramp interpretado por Daniel Campos.

Escucha. Comenta. Comparte. Da "like/me gusta". Suscríbete.

#Favoritos2019

Tom Bombur es uno de los integrantes de La Muerte Tenía Un Podcast, que podéis, por no decir debéis, escuchar:

https://www.ivoox.com/podcast-muerte-tenia-podcast_sq_f1620528_1.html

Podéis leer las reseñas de @reginamatari en @filmfilicos.com en este enlace: http://filmfilicos.com/author/matahari

@simplectomorfo dirige el podcast Ahogados en el Maelstrom @MaelstromMetal, para amigos del metal:

https://www.ivoox.com/podcast-ahogados-maelstrom_sq_f1655795_1.html

martes, abril 28, 2020

T2E1: Especial Lo Mejor de 2019

Por fin ha llegado el momento de hablar de #LoMejorDe2019 según la encuesta que realizamos al principio de este año y así arranca la segunda temporada de @PinkertonPod.

¿Por qué ahora? Ni confirmamos ni desmentimos que aquí supiésemos algo de que el confinamiento iba a llegar y que iba a ser bueno tener contenido para estas fechas, pero...

En este primer programa de los especiales de #LoMejorDe2019 @LuciaVSS, en un yate que surca el Ebro, @simplectomorfo, adjunto a la dirección de este podcast, y @Gentleman_Yo hablan de sus series favoritas del año pasado y de los resultados de las votaciones de los oyentes y amigos enviadas a principios de año.

Además pasa por Sala de Interrogatorio el Señor Voz, Manu Gea, @Angelus_Oriol.

Agradecimientos especiales a @PikeWaltz, autor de todas las imágenes de estos especiales.

En este episodio suenan los temas musicales Detective Story (Golden Antelope), The Antagonist y Hitman (Christoph Burghardt), Mavericks y Good Vibes (Paolo Orecchia).

Escucha. Comenta. Comparte. Da "like/me gusta". Suscríbete.

#Favoritos2019

Además de en Pinkerton Podcast a @LuciaVSS puedes escucharla en Cinéfagos Podcast, @cinefagoscast, y a @simplectomorfo puedes escucharle en Ahogados en el Maelstrom @MaelstromMetal.

martes, febrero 11, 2020

Cine para adictos a las elecciones (parte III)

Hemos reído. Hemos llorado. Hemos sufrido desengaños terribles al descubrir oscuros secretos, pero, sobre todo, en las partes I y II de este “Cine para adictos a elecciones” hemos recomendado con una buena selección de películas con muy diversas campañas electorales pobladas por todo tipo de asesores, consultores, escritores y candidatos. Y como a la tercera va la vencida, en esta última entrega, llega el momento de hablar de películas de ficción que se parecen mucho a la realidad, lo reconozcan o no, y de hacer alguna concesión a la pequeña pantalla. 


Basadas en hechos reales

Una película que pasó casi desapercibida, Expertos en crisis (Our Brand is crisis, David Gordon Green, 2015, 107 min.) ficcionaliza el documental del mismo nombre dirigido en 2005 por Rachel Boynton (que se puede encontrar fácilmente en internet) sobre la participación de la firma estadounidense de consultoría GSC en las elecciones bolivianas de 2002, diseñando la estrategia para el candidato Gonzalo Sánchez de Lozada “Goni”. Resulta curioso que, basándose en hechos reales, la película se deslice por casi todos los lugares comunes del subgénero de los consultores políticos. Por señalar dos diferencias respecto a otras películas mencionadas hasta ahora, hay una protagonista mujer, interpretada por Sandra Bullock, lo que, por lo menos, debería llamar la atención, y, segundo, que lejos del glamour que otras películas proyectan, esta cinta presenta a los operativos políticos como individuos con vidas personales desastrosas. Billy Bob Thorton es el antagonista, como el estratega jefe de otro candidato. Los más avezados identificarán en su personaje un trasunto del celebérrimo consultor político James Carville, aunque la película se tome una licencia en lo que fue su participación en aquellas elecciones bolivianas. 

Billy Bob Thorton vuelve a aparecer en Primary Colors (Mike Nichols, 1998, 143 min.), película en la que se sigue a Jack Stanton, gobernador demócrata de un Estado del Sur durante las primarias de su partido para elegir al candidato presidencial. Ver la caracterización de Emma Thompson y John Travolta como los Stanton es mirar a Hillary y Bill Clinton. La película se basa en el libro del periodista Joe Klein, publicado al principio de manera anónima, que prometía revelar la verdad sobre la pareja más poderosa de la política estadounidense y su ascenso al poder. En la película volvemos a toparnos con un joven, en esta ocasión afroamericano, interpretado por el actor Adrian Lester, que se incorpora a la campaña de los Stanton y guiará al espectador por el enamoramiento, la revelación, el desencanto, la fascinación del poder y la despiadada ambición. En ese viaje, Lester va acompañado por una estupenda Kathy Bates. Y, si bien la película es notable, le pesa que Lester, su protagonista, sea el menos carismático de todo el reparto.

El Candidato (The front runner, Jason Reitman, 2018, 113 min.) adapta el libro All the Truth Is Out: The Week Politics Went Tabloid (2014) sobre Gary Hart, el que era el favorito en las primarias demócratas de 1988, pero cuyas expectativas se vieron truncadas por un asunto de infidelidad aireado por la prensa. Es obvio que Reitman ve en aquel episodio un punto en el que la política norteamericana se torció y cambió el comportamiento de candidatos, los medios y los ciudadanos ante las elecciones, convertidas en concursos de popularidad y, de esta manera, abriendo la puerta a personajes como Trump. El principal problema, y al mismo tiempo valor, de la película es que muestra a un contradictorio Gary Hart (Hugh Jackman), que no es simpático, porque es demasiado testarudo, pero que siempre se mantiene digno en su convicción de que lo que debe medirse en una contienda electoral son la capacidad del político y sus propuestas, sin siquiera entrar a responder sobre cuestiones personales. A Jackman le acompañan la espléndida Vera Farmiga, J. K. Simmons, Alfred Molina, entre otros. Desde aquí creo que la película merece más atención de la que recibió en su momento.  

Y con la chilena No (Pablo Larraín, 2012, 118 min.) llego a la última película de la que hablaré aquí y a la segunda película no estadounidense de esta selección. No cuenta la campaña para el referendo de 1988 sobre la continuidad de Pinochet en el poder en Chile. La película pone su acento en campaña de comunicación, mostrando el ingenioso uso del video, la televisión y la música que hicieron los partidarios del “no”. A estas alturas a nadie se le debería escapar que muchas de las películas que he mencionado sirven de observatorio de los cambios en los medios de comunicación experimentados desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. La película, interpretada por habituales de posteriores filmes del director, como Gael García Bernal, Luis Gneco y Alfredo Castro, fue la presentación para el público internacional de Larraín, director también de otra película profundamente política como es Jackie (2016, 100 min.). 


Ficción política en serie

Las tres temporadas de la serie danesa Borgen (2010-2013) se pusieron de moda en España alrededor de 2016. Tan de moda estuvo Borgen que, algunos casos, se llegaba a hablar de una “solución a la Borgen” para resolver el atasco en la formación de gobierno de aquel momento. Pasada la efervescencia coyuntural no está de más recordar una serie que empieza con unas elecciones y crece en las dificultades para formar gobierno, llegar a acuerdos, etc. Entre el reparto, el más reconocible por sus participaciones en Game of Thrones y Ghost in the Shell (Rupert Sanders, 2017, 107 min.) es Pilou Asbæk.   

La versión inglesa de House of Cards prescinde de las elecciones, porque entiende que lo primordial de su propuesta era regocijarnos con su villano protagonista, un tipo a lo Ricardo III. Lo divertido es verle maniobrar despiadadamente allí donde nadie le ve; lamentablemente la versión estadounidense pronto perdió de vista esta idea y, al alargarse, no pudo evitar pasar por episodios dedicados a elecciones, aunque lo cierto es que ya para el momento en el que el tándem Underwood/Underwood (Spacey/Wright) se enfrentaba a Conway/Brockhart (Joel Kinnaman/Colm Feore) la serie había perdido mucho fuelle. El espectador encontraba cómodas dosis de cinismo y maldad provista por sus villanos favoritos, independientemente de cualquier expectativa de verosimilitud y, cualquier otra cosa era accesoria.  

Por el contrario, la creación de Aaron Sorkin El Ala Oeste de la Casa Blanca (The West Wing, 1999-2006) juega a la esperanza y el idealismo. Los personajes, en su extrema brillantez, son tan inverosímiles como los que pululan por House of Cards, pero se sienten de verdad y ahí radica el extraordinario mérito de Sorkin. Dentro del conjunto de la serie hay dos temporadas que se concentran en las elecciones. La cuarta, centrada en la campaña para la reelección del presidente Bartlet (Martin Sheen), y la séptima y última temporada, en la que asistimos a la competencia entre el demócrata de origen hispano Matt Santos (Jimmy Smits) y el republicano Arnold Vinick (Alan Alda) por llegar al Despacho Oval. La serie, a través del personaje de Matt Santos, anticipó mucho de lo que después vimos en Barack Obama en su camino a la presidencia de los Estados Unidos. La ficción a veces se anticipa y/o prefigura la realidad y nos prepara a lo que está por venir.

Y ahora sí, termino aquí estas sugerencias para los adictos a las elecciones, que espero que encuentren aquí unas cuantas horas de entretenimiento con el que superar esa sensación de vacío que pueden tener esos que no pueden vivir sin una campaña electoral a la vista. 

(Enlace a este mismo texto tal cual fue publicado en la web de Cronocine, aquí)

lunes, febrero 03, 2020

Cine para adictos a las elecciones (parte II)

Tras haber dado un repaso a comedias, tanto a algunas bienintencionadas y románticas como a otras ácidas y satíricas (y se quedaron fuera algunas tan buenas como Elecciones de Alexander Payne -Election, 1999, 103 min.-), que mostraban con más o menos atención elecciones en esta ocasión, nos vamos por el lado serio, con thrillers y dramas que, si están marcados por algo es por una visión de la política llena de desencanto y cinismo. Vamos con la segunda tanda. 


Thrillers

La política como territorio de la mentira y/o de la conspiración lleva directo al thriller. Un personaje -un recién llegado, un idealista- se encuentra con que algo huele a podrido en Dinamarca y, más o menos, ya os podéis imaginar qué pasa. Este tipo de películas, además de, por lo agradecido del género, funcionan porque apelan a la desconfianza en la clase política, en los poderosos, y cuentan con que el espectador tiene la actitud favorable para aceptar alguna que otra teoría conspirativa, por inverosímil que parezca. 

Y si hay un thriller político con impacto en la cultura popular es El mensajero del miedo (The manchurian candidate) de John Frankenheimer de 1962. Película propia de la Guerra Fría, en que la paranoia y el lavado de cerebro (término hoy en desuso) alimentan una apasionante trama de política ficción en la que Frank Sinatra, Laurence Harvey, Janet Leigh y Angela Lansbury están espléndidos. La película tuvo un buen remake en dirigido por Jonathan Demme en 2004 con Denzel Washington, Liev Schreiber y Meryl Streep. Simplemente recomendar ambas versiones y no decir nada más evitar spoilers para los que no hayan visto -¿en serio?- estas dos disfrutables películas.   

A diferencia de las anteriores la película Poder (Power, Sidney Lumet, 1986, 111 min.) rara vez es recordada. A la película le pesan los ochenterismos, personificados en Richard Gere, que de algún modo extiende algunos aspectos de su personaje de American Gigolo (Paul Schrader, 1980) a su personaje de consultor político que, como el gigolo, ofrece a sus clientes lo que quieren sin mayor compromiso o implicación. El mundo de los consultores políticos sin principios y de la política espectáculo son el objeto de la denuncia de Lumet, pero falta contundencia y sobran buenas intenciones. El casting que rodea a Gere, con Gene Hackman, Julie Christie, Denzel Washington, entre otros, no consigue hacer atractiva la trama de traiciones, corruptelas y algunos peligros. La película podría haber hecho un buen díptico sobre la sociedad espectáculo con Network, un mundo implacable (Sidney Lumet, 1976, 121 min.). Lástima.   

En Los idus de Marzo (The Ides of March, George Clooney, 2011, 101 min.) de nuevo seguimos a un consultor político, Ryan Gosling, en el desempeño de sus funciones al servicio de George Clooney. El elemento de suspense es relativamente liviano, no se trata tanto de un gran escándalo como de un incidente a través del cual el idealista Gosling tomará conciencia de la fuerza corruptora de la aspiración de poder y, por extensión, de su propia naturaleza. Película bastante lograda, por la que desfilan Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei y más, a la que sele su origen teatral, para incidir en la muerte del idealismo en la política de alto nivel. 

Mención aparte merece Candidata al poder (The contender, Rod Lurie, 2000, 129 min.). Es cierto que aquí no hay elecciones, pero sí el proceso de confirmación ante el Senado de un Vicepresidente, de hecho de una, al haber quedado el puesto vacante. Una mujer como candidata, interpretada por Joan Allen, cuestiones sobre el comportamiento sexual, los techos de cristal y una trama secundaria, que opera como macguffin, y que suena mucho a Chappaquiddick, producen una  extraña, pero atractiva, combinación de idealismo capriano y cinismo posWatergate. Jeff Bridges hace un divertido retrato de un presidente muy consciente de su poder y Gary Oldman es, como siempre, un estupendísimo villano. De nuevo, como prácticamente en todas las películas que estamos mencionando, un repaso a la ficha de Imdb de The Contender asombra por el impresionante reparto en el vemos a Sam Elliott, Christian Slater, William Petersen y más. Parece que la política tiene su tirón entre el gremio actoral. 


Política como sufrimiento: Drama time

Si en las películas anteriores los protagonistas eran los consultores preocupados en cómo ganar, en El candidato (The candidate, Michael Ritchie, 1972, 110 min.) el foco se pone sobre Robert Redford, candidato al Senado de los Estados Unidos, guapo como Redford era , honesto, carismático y sin opciones de ganar. El drama surge cuando ante la posibilidad real de ganar, el candidato deberá batirse entre ser él mismo y mantenerse en sus principios o aceptar ciertos compromisos para, efectivamente, dejar de ser un outsider y convertirse en un ganador. 

Si de todas las películas que he mencionado aquí solo puede escoger una, que sea El Político (All the King’s Men, Robert Rossen, 1949, 110 min.); película incómoda y brillante, que si tiene parentela con alguna otra es con Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941, 119 min.). ¿Fue siempre así el personaje de Broderick Crawford -ese político del título- o el poder le cambió? Un pequeño tratado sobre demagogia, populismo y corrupción. Del remake de 2006 dirigido por Steven Zaillian interpretado por Sean Penn sólo decir que no le hace justicia al original. 

La primera película fuera de los Estados Unidos que menciono es la española El disputado voto del Señor Cayo (Antonio Giménez-Rico, 1986, 94 min.). Adaptación de una novela de Miguel Delibes que sirve de un retrato de una época, la de la Transición española, ante sus primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco. El ojo atento puede encontrar a actores jovencísimos como Lydia Bosch e Iñaki Miramón compartiendo cartel con Paco Rabal y Juan Luis Galiardo. En la dirección de Giménez-Rico se nota la admiración, inevitable, por John Ford, tan propia de una generación de cineastas, de los que el más destacado ha sido José Luis Garci, que hicieron la crónica cinematográfica de aquellos años. 

Y así, tras haber recomendado algunas películas llenas de villanías, cinismo y miserias de la aspiración de poder, debemos alejarnos otra vez del territorio de las campañas electorales en la gran pantalla. Pero, volveré, con una tercera y última parte, en la que me detendré en películas que son como la vida misma y la concesión a la pequeña pantalla con algunas series de televisión. 

(Enlace a este mismo texto en la web de Cronocine aquí)