Durante mi ausencia la cosa ha resonado con virulencia por dos motivos:
1°- Stanley McChrystal, en pleno auge y caída, todo en unas pocas páginas y unos minutos, sustituido por su superior Petraeus, y
2°- Wikileaks -la bastante discutible web- y las filtraciones que iban a cambiar nuestra percepción de la guerra de Afganistán, pero que en realidad no añaden nada significativo a lo que sabíamos de antes. ¿Son nuevas las dudas sobre el ambivalente papel de Pakistán? ¿Nadie sabía que ha habido bajas por
Lo cierto es que con Wikileaks nada nuevo se ha sabido pero, eso sí, la filtración ha servido para hacer manifiesta la creciente oposición -¿hastío?- a esa guerra, que se empieza a hacer palpable en Estados Unidos -hasta algunos republicanos olvidan los motivos que llevaron allí a la Coalición... lo que lleva a más discusiones internas-. Si la cosa está así en la república imperial, cómo no estará entre los demás aliados y miembros de la ISAF -por supuesto, España es excepción, ese debate que está por doquier ni nos roza y en parte, hay que decirlo porque la estrategia de COIN se parece bastante a lo que ya venía haciendo el contingente nacional allí desplegado-.
Sumen al cuadro al Gen. David Petraeus, máximo exponente de la estrategia de Contrainsurgencia que McChrystal estaba aplicando, desvaneciéndose durante su audiencia de confirmación ante el Senado.
La sensación de preocupación en la opinión pública fue abrumadora. Más allá de la anécdota del desmayo cabe preguntarse qué significa para Petraeus volver a la arena tras haber estado al mando de CENTCOM. Para empezar ha hablado de victoria y parece que puede, digo puede, haber modificación de las reglas de enfrentamiento o encuentro o cómo sea la mejor traducción para rules of engagement, que todavía no lo tengo claro.
El debate vuelve a la trinchera política -con cada vez más voces hablando de retirada y el Pentágono haciendo economías- y se aleja del teatro de operaciones. Hay cansancio y, la verdad, pensar que va a brotar un Estado afgano viable en poco tiempo es ingenuo, por lo que los hay que creen que ya se ha hecho suficiente y es hora de retirarse.
Pero como lo que pasa en los despachos influye en el terreno y lo que viven las tropas debe alimentar las decisiones al más alto nivel recomiendo dos documentales: Restrepo y The Tillman Story. No hay opinión ni debate sobre los objetivos a largo plazo ni sobre política. Hay sudor, tedio y combates. Vean y valoren.
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ADDENDUM 18/08/2010: Ah, sobre la caída de McChrystal creo que este artículo apunta un asunto clave... aunque no haya sido el único.
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