Hace cinco años se cometió en Madrid el mayor atentado de la historia de España. Los datos y las imágenes aún hielan la sangre de los biennacidos.
Aun arrastramos secuelas de aquellos días, abismos que no sé si cerrarán porque España es la tierra de Caín. Nuestras miserias nos persiguen. Hoy nada de eso importa ni tiene sentido.
Vayan desde aquí unas líneas para el recuerdo de aquellos que nunca bajaron de los trenes (R.I.P.) y de aquellos que llevarán siempre en su equipaje las heridas, físicas y/o síquicas, del atentado. Sirvan las palabras de muestra de solidaridad con sus familias y de gratitud hacia las gentes de los servicios de emergencia y los héroes anónimos de la jornada (vecinos, donantes de sangre, etc.).
Opiniones biodegradables, comentarios con gluten y reflexiones sin valor añadido
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En Doce Doce les dejo unas tiras cómicas . Muy de nuestros días y usos.
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