Tras su celebrada escapada a Londres, el presidente se ha desplazado ahora a Berlín para ver a su señora cantar. Se aprecia que el interés de Estado estaba en juego, vamos. Como en las rebajas en Londres.
Esta pequeña confusión de los intereses y bienes públicos y la cosa particular que parece cebarse con ZP en vacaciones creo que podría solventarse. ¿Cómo? Hace poco podíamos leer algo muy apropiado en Barcepundit.
Gracias a esa pista se podría abrir una suscripción popular para comprarle un avioncito a Zapatero para que haga sus excursioncillas sin abusar del Erario Público. Eso no se hace, señor presi. ¿O nos hemos olvidado del código de buena conducta de los cargos públicos? Lo único malo, si lo lográramos, sería escuchar a Pepiño Blanco decir que el regalo es una muestra del aprecio de los ciudadanos por el presidente. Capaz es.
Opiniones biodegradables, comentarios con gluten y reflexiones sin valor añadido
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En Doce Doce les dejo unas tiras cómicas . Muy de nuestros días y usos.

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